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FECHA DE LA EXPERIENCIA: febrero/marzo de 2010
NOMBRE DE LA CHICA: Mariela
NOMBRE DE LA AGENCIA: Delirios69
WEB:
http://linternaroja.com/es/es/Madrid/Modelos/3005 http://www.delirios69.com/DIRECCIÓN: Jacometrezo, 13. 1º izqda.
TELÉFONO DE CONTACTO: 609 867 816 / 915 414 301
TARIFAS APLICADAS: 80 € por una hora.
DETALLES DE LA AGENCIA: Más que una agencia es un típico piso viejo. Cutre con ganas, lo salvan las chicas. Instalaciones muy cutres, un piso viejo y mal cuidado, con una madame realmente antipática.
DETALLES DE LA CHICA: Paraguaya, bajita, armónica y maciza. Ojos rasgados y oscuros, casi tanto como su pelo. 24 años, 1,60 aprox. + tacones, 90-60-90 (o algo así, pero con una tripita algo distendida por los partos). Pelo negro, largo rizado, un hermoso cuerpo con unos pechos deliciosos, firmes pero blanditos y naturales. Delante de mi no fumó, ni olía tampoco a tabaco, sexo rasurado. De carácter tímida, pero muy implicada, muy dulce. No creerse todo lo que pone en la web, es un texto estándar puesto por la «agencia», pero el trato es excelente, y la implicación maravillosa. Creo que hace griego pero no lo pedí, no quise romper la magia
VALORACIONES DE LA CHICA: cara MB, físico en general MB, pechos MB, culito MB, trato MB, francés B, trajineo MB, implicación MB y valoración global MB. ¿Repetirías? Ya lo he hecho.
EXTRAS SEXUALES: francés sin NO (pese a lo que diga el texto estándar de la web), pero muy bueno, terminado oral no creo. Besa No, sólo piquitos. Griego, creo que sí, tenía preparado lubricante, pero no se lo pedí, no quise romper la magia.
Cuñataí... una hermosa voz de la poética lengua guaraní que significa chica, muchacha, y por extensión bella muchacha. Oí por primera vez tan linda expresión en una canción cuya importancia se verá en este relato, muy popular años ha, y, no conociendo su significa ya me enamoré de ella.
Mas hete aquí que mis pasos me llevaron cierta tarde de febrero a un lugar al que jamás habría ido de haberlo conocido antes, y del que a punto estuve de largarme apenas franqueado el umbral, y recibido pro un odioso personaje al que ni su condición de hembra humana (que no mujer) salvaba de transmitir un profundo desagrado. Pero en fin, aguanté y me presentó un auténtico ramillete de florecillas de belleza que provocaron en mí una infinita compasión. ¿Qué hacían tan angelicales seres en las garras de algo o alguien que atufa a explotación? Tanta fue mi zozobra, que habiendo hecho una selección mental, al indicar mi deseo y me equivoqué, o eso pensaba, y dije «Mariela», cuando había sido otra el objeto de mi elección.
Pero en fin, sotenella y no enmendalla, pues lo cierto es que Mariela, que algo me agradaría de antemano cuando su nombre quedó fijado para que lo pronunciara, me demostró sus cualidades, máxime cuando un inoportuno suceso (el extravío de unas llaves) le impidió concentrarse como debiera en aquella ocasión. Puso voluntad, amabilidad, esfuerzo y disposición, y no salió mal la cosa, pero tampoco fue algo digno de mención y por eso no lo había relatado hasta hoy.
Salí sin mucha intención de regresar pero poco a poco, y recordando la breve conversación en la que ella me explicó algunas palabras de su lengua materna guaraní, se alojaron en mi mente unos versos y una música.
¿Donde estás ahora cuñataí, que tu suave canto no llega a mi
donde estás ahora, mi ser te añora con frenesí?Hasta hoy que decidí volver y preguntar directamente por ella. Cuando entreabrió la puerta de la horrorosa habitación en que la esperaba, y me miró, a la par que saludé con un «Hola cuñataí» su sonrisa hizo desaparecer la vulgaridad, el abandono, el deterioro de las paredes y ya sólo tuve ojos para hundirme en los suyos, negrísimos pero brillantes como una noche de verano, ya sólo admiré la línea pura de su nariz, exquisitamente recta, como el mascarón de proa de la hermosa nave de sus facciones regulares, prometedora de una travesía inolvidable, ya solo me importaban sus redondos, tiernos y acogedores pechos, cuyos pezones reaccionaban generosos a mis torpes manoseos, con la expresión de alegría de su pronta erección, ya sólo tuve impulso para recorrer una y otra vez con mis caricias, la infinita montaña rusa de sus muchas y proporcionadas curvas, ya sólo tuve ansias para beber del placer que su fuente escondida me proporcionaba. No os cansaré con detalles, sólo os diré que fue una de esas veces en que el tiempo se suspende, en que las sensaciones se suceden, se solapan unas o a otras, y sin saber cómo estaba sobre mí, abrazándome, envolviéndome, llevando mis manos y mi boca adonde más placer recibía y por tanto más ea capaz de dar. Y sumergido en sus tibias y sedosas entrañas, sentí como me manejaba dentro de sí, como acercaba sus pechos a mis manos, como gemía cuando añorando mi más tierna infancia me agarraba a ella con fruición, como si quisiera que destilara en mi boca todo el cariño y dulzura que es capaz de dar.
Cuando, tras unos suaves estremecimientos, agotada, pero ávida de más amor, sus movimientos cesaron, desde abajo, absorbido y absorto en ella, comencé los míos y no fue largo el tiempo que pasó hasta que yo también me estremecí y volqué en su interior (así hubiera sido de no mediar la razón que puso las barreras oportunas) todo mi empuje, todo mi deseo, todo mi ardor, toda mi virilidad.
Nos miramos, nos abrazamos, nos sonreimos, nos hablamos. Y cuando salí a la calle, húmeda y fría de este invierno interminable, las notas volvieron a mi mente:
y con el embrujo de tus canciones, iba renaciendo tu amor en mi
y en la noche hermosa de plenilunio, de tus blancas manos sentí el calor
que con tus caricias me dio el amor Y ahora,apenas unas horas más tarde, siento de nuevo en mi piel sus besos dulces, tiernos, casi castos, recuerdo sus caricias y su pasión y me embriago en el abismo de sus ojos, mientras las notas y los versos recoren mis circunvoluciones, persistentes, inmisericordes:
todo te recuerda mi dulce amor, junto al lago azul de Ipacaray
vuelve para siempre, mi amor te llama.... CUÑATAÍÍÍÍÍ