
FECHA DE LA EXPERIENCIA: hace varias semanas ya
NOMBRE DE LA CHICA: Lucía
NOMBRE DE LA AGENCIA: Independiente
WEB: luciaescortbarcelona.blogspot.com
DIRECCIÓN: Suites Barcelona (
http://www.suitesbarcelona.es/)
TELÉFONO DE CONTACTO: 617615878
TARIFAS APLICADAS: 150€ por 1 hora
DETALLES DE LA AGENCIA: trato de la encargada (no aplica, es ella misma); estado de las instalaciones (no conocía el sitio, pero creo que la relación calidad precio es de lo mejor que se puede encontrar): calidad del plantel de chicas que desfiló (no aplica, ya que quedé con ella); relacion calidad-precio del mismo (excelente).
DETALLES DE LA CHICA: Catalana; edad aprox., unos 30 y pocos; altura (bajita); cabello (color fuego); constitución (delgadita, pechos naturales realmente increibles); ; fumadora (si, pero sólo cuando salimos a la calle); sexo (con el pelo cortito); carácter (agradable y simpatica)
PUNTUACIONES DE LA CHICA: cara muy bien; físico en general muy bien; pechos lo mejor, grandes y naturales; trato muy bueno; francés muy bueno; trajineo excelente, se implica y te ayuda a dejarte llevar; valoración global excelente; repetirías? si
EXTRAS SEXUALES: francés sin: Si; terminado oral, facial, etc: no se dio el caso; besa: muy bien; griego: no se dio el caso; masajitos posteriores: no se dio el caso
Siempre he tenido buenas referencias de Lucía, foreros de confianza hablan maravillas de ella. Y en las pocas experiencias que se han publicado siempre la han alagado, en solitario o con más compañía, durante encuentros cortos o no tanto. Chinu-chano por dentro se va creando un run-run que te incita a conocerla. Normalmente me fijo primero en el anuncio de la acompañante y luego busco referencias para tener una idea a lo que atenerme; a veces acierto y otras no. Lucía ha sido la primera en la que he invertido el proceso; conocí primero sus experiencias y luego encontré su ficha. Así es difícil equivocarse. Mis sinceras gracias a todos mis predecesores.
Es difícil contactar con ella. Si seguís su blog, veréis que es una mujer inquieta que no pierde ni un momento. Mis intentos de organizar un encuentro con ella se contaban, hasta el día en cuestión, por fracasos. Unas veces anulaba la cita ella y otras lo tuve que hacer yo. Parecía que nuestro momento juntos no acababa de llegar; incluso esta última cita tuvimos que aplazarla porque ella calló en cama con un catarro. Supongo que en cualquier otro caso o con cualquier otra mujer me hubiese dado por vencido y habría sustituido sus servicios por alguna de mis acompañantes favoritas, olvidándome de ella, considerándola una meta inalcanzable.
Por suerte no creo en el destino, más allá del que uno se forja. Y soy más terco que una mula.
Finalmente el día llegó. Nos encontramos en unos apartamentos situados entre Rambla de Catalunya y Provença. La vi llegar desde el paso de cebra y el tiempo se detuvo. Tejanos, botas de media caña y esos ojos, grandes, verdes, que iluminan todo aquello que miran, que te atrapan, que te guían hacia su gran sonrisa. Nos saludamos. No fueron mis mejores momentos. Estaba embelesado por una figura que anhelaba conocer, disfrutaba de cada momento, tanto tiempo pospuesto y que por fin llegaba hasta mi.
Ella abrió el hielo, preguntas tópicas, más sonrisas, mientras yo la acompañaba con monosílabos y movimientos de cabeza. Supongo que en esos momentos ella debió pensar que yo era un poco tonto, pero es que por mi cabeza fluían tantas cosas que no sabía por donde empezar a soltarlas.
La ducha me relajó. Y cuando salí del baño descubrí que la espera había merecido la pena. La encontré tumbada en la cama, con un conjunto de lencería blanco de La Perla. Sonriendo. Todo el tiempo detrás de ella y por fin estaba a mi alcance. Me sentí liberado y me dejé llevar.
Ella es delgadita, estrecha de caderas, pero tiene unos pechos preciosos, grandes, proporcionados, firmes. En conjunto es una mujer de cara bonita, con una figura preciosa, piel suave, de besos dulces e intensos, en mi caso con sabor a caramelos Halls de Miel con limón. Experta en las artes amatorias, experta en los hombres. Con un toque exhibicionista y de vouyer. Y una elegancia en su desnudez que invita a contemplarla y no perderse detalle.
Nunca entro en detalles. Pero que sepáis que me caló; hasta la médula. Hizo todo aquello que me gusta, sin tener que pedirlo. Leyó mi ritmo, adaptó el suyo. Es muy buena en su trabajo y creo que le gusta. Hacer disfrutar y de paso hacerlo ella. Además sabe como incluir ese puntito morboso que hace babear a los hombres. Yo acabé después de un buen revolcón y ella, en lugar de detenerse ahí, me pidió que la ayudara a masturbarse mirando los dos al espejo de la habitación. Sentí su respiración, su corazón contra mi pecho, sus espasmos, sus jadeos. Te hace suya, te involucra, te hace desear más de ella.
Todo esto es Lucía.